The Spanish forces led by Bernardo de Gálvez at the Siege of Pensacola.
La historia de la independencia de los Estados Unidos se ha narrado tradicionalmente como una gesta liderada por las Trece Colonias, con el apoyo decisivo de Francia. Sin embargo, esta perspectiva relega a un segundo plano a otro protagonista fundamental: España. Su participación —militar, financiera, logística y humana— fue crucial para lograr la independencia, aunque durante mucho tiempo permaneció olvidada.
El contexto geopolítico del siglo XVIII es clave para comprender la implicación de España en la Revolución Americana. España intervino en la guerra movida por intereses estratégicos, más que por afinidad ideológica con los ideales revolucionarios. La monarquía borbónica buscaba debilitar a Gran Bretaña, su principal enemigo, y proteger sus territorios tanto en América como en Europa. Este enfoque pragmático añade una dimensión más profunda a las contribuciones españolas. Sin el apoyo combinado de España y Francia, la victoria colonial y el nacimiento de los Estados Unidos habrían sido extremadamente difíciles, si no imposibles.
Desde el inicio del conflicto, España ayudó de forma discreta pero constante. A través de redes comerciales facilitó el envío de armas, pólvora, uniformes y recursos financieros a los patriotas, que en 1775 carecían de medios suficientes. Figuras históricas como Diego de Gardoqui desempeñaron un papel fundamental en el suministro de material, mientras que Juan de Miralles actuó como enlace diplomático entre España y el Congreso Continental.
Un punto de inflexión decisivo llegó en 1779, cuando España declaró formalmente la guerra a Gran Bretaña y se unió a Francia. A partir de ese momento, su participación adquirió una dimensión global. En Europa llevó a cabo importantes operaciones, entre ellas intentos de invadir el sur de Inglaterra, la captura de convoyes británicos, el asedio de Gibraltar y la recuperación de Menorca. Estas maniobras obligaron a Gran Bretaña a divider sus fuerzas, reduciendo así la presión sobre las colonias. Todas estas acciones tuvieron lugar entre 1779 y 1781, en un momento crítico de la Guerra de Independencia, mientras Gran Bretaña intentaba controlar las regiones occidentales y meridionales de las colonias.
En América, la contribución española resultó aún más decisiva. Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, emergió como una figura central. Sus campañas lograron expulsar a las fuerzas británicas del valle del Misisipi y del golfo de México. Las victorias en Baton Rouge, Mobile y, especialmente, Pensacola, debilitaron de forma significativa la presencia británica en el sur y frustraron su expansión hacia el oeste.
España organizó además una de las mayores expediciones militares transatlánticas de la época, enviando más de 11.000 soldados al continente americano. Asimismo, defendió posiciones estratégicas como San Luis (Misuri), bajo el mando del capitán Fernando de Leyba, y Fort Saint Joseph, frenando el avance británico hacia los territorios que hoy forman parte del Medio Oeste estadounidense. Estas acciones no solo tuvieron un impacto militar directo, sino que también ayudaron a mantener el equilibrio estratégico necesario para la victoria de los rebeldes.
España también proporcionó un apoyo económico decisivo. La Guerra de Independencia supuso enormes costes y el Ejército Continental dependía en gran medida de la ayuda exterior. La victoria de Yorktown en 1781 contó con el respaldo financiero gestionado por Francisco de Saavedra desde La Habana, sentando las bases para el triunfo militar. El Donativo Universal aportó casi dos millones de pesos, una contribución colectiva en la que participaron indígenas, mestizos, criollos y europeos, todos ellos apoyando económicamente el esfuerzo bélico.
La diversidad de los participantes constituye uno de los aspectos más significativos de esta historia. La contribución española no fue exclusivamente peninsular, sino profundamente transatlántica. Soldados, marinos, mujeres, comerciantes y civiles de muy diversos orígenes —incluidos afrodescendientes y pueblos indígenas— participaron activamente en el conflicto desde Centroamérica hasta el valle del Misisipi. Esta pluralidad refleja tanto la complejidad del Imperio español como su capacidad de movilización.
La acción militar española también se extendió a otras regiones estratégicas como el Caribe y Centroamérica. Las campañas en la Costa de los Mosquitos, el río San Juan en Nicaragua y San Fernando de Omoa lograron expulsar a las fuerzas británicas de esas zonas, asegurando importantes rutas comerciales y fortaleciendo la posición aliada en el Atlántico. Aunque menos conocidas, estas operaciones contribuyeron de manera significativa al debilitamiento global de Gran Bretaña.
A pesar de la magnitud de esta participación, el reconocimiento del papel de España permaneció limitado durante mucho tiempo. Reconocer la contribución española a la independencia de los Estados Unidos no resta importancia a la actuación de otros protagonistas; al contrario, enriquece la comprensión de un proceso histórico complejo y de alcance mundial. La independencia no fue únicamente el resultado del esfuerzo de las colonias, sino también de una red internacional de alianzas en la que España desempeñó un papel fundamental.
Lecturas Recomendadas:
- Every Hazard and Fatigue: The Siege of Pensacola, 1781, Joshua Provan
- An Underappreciated Victory: Bernardo de Galvez's Mississippi River Campaign Against the British, 1779, Stephen L. Kling, Jr. and Kristine L. Sjostrom
Para los datos históricos, este artículo se basa en los trabajos de diversos autores publicados en Unveiling Memories y en sus fuentes documentales y bibliográficas. Entre ellas destacan:
- Blankets and Pesos for Washington’s Army | Unveiling Memories
- Diego de Gardoqui | Unveiling Memories
- Two Armadas Bring Britain to the Peace Table | Unveiling Memories
- Spain in Missouri: the Defense of St. Louis | Unveiling Memories
- Fernando de Leyba | Unveiling Memories
- The “Donativos”: Finding the Silver that Dropped through the Floor | Unveiling Memories
- Women in Peace and in War | Unveiling Memories
Sobre la Autora
En 2014, Teresa Valcarce lideró con éxito una iniciativa para que el Congreso de los Estados Unidos cumpliera una resolución aprobada en 1783 que prometía colgar un retrato de Bernardo de Gálvez en el Capitolio(opens in a new window). Este reconocimiento contribuyó a impulsar la iniciativa que otorgó a Gálvez la ciudadanía honoraria de los Estados Unidos(opens in a new window), una distinción concedida únicamente a ocho personas en la historia del país.
Este logro(opens in a new window) requirió casi dos años de trabajo constante, pero despertó un renovado interés académico y social por la contribución española e hispana a la independencia de los Estados Unidos. Asimismo, puso de relieve la necesidad de integrar esta historia en una narrativa del pasado más completa e inclusiva.
Hoy, en un país donde viven más de sesenta y ocho millones de hispanos, recuperar esta memoria compartida adquiere una relevancia especial. No se trata únicamente de reivindicar un legado histórico, sino de reconocer las diversas raíces que contribuyeron a la creación de la nación. Comprender este capítulo de nuestra historia en toda sudimensión no solo permite una interpretación más rigurosa del pasado, sino que también favorece una visión más inclusiva y completa del presente y del futuro.